Esta pregunta es una de las preguntas clave
que un Coach le hace a un cliente cuando pide Coaching.
¿Porqué? Porque muchas veces nos casamos
con nuestra razón, con nuestras creencias. Juzgamos lo que nos pasa, tomamos
acción y justificamos nuestros actos enfocados en rectificar nuestras creencias
sobre lo que nos pasa, sobre lo “malo” que nos pasa.
Un ejemplo muy cotidiano puede ser el de la
puntualidad. Cuantas veces decimos que llegamos tarde porque había mucho tráfico,
o estaba lloviendo; salí tarde por x o y… queremos tener razón sobre nuestro
ser impuntual y nos la creemos y seguimos siendo impuntuales.
Pasemos a ejemplos más enfocados a tu vida
como encontrar un trabajo o hacer que mi hijo me haga caso. Piensa en los
juicios que formulas, en las acciones que tomas, en todas las historias que te
cuentas y les cuentas a otros para darte cuenta que todo eso te lleva al mismo
resultado.
Eso es querer tener razón y sabes que…
siempre la vas a tener. El problema está en que “tu razón” es un límite para
tus resultados”. Cuando una persona logra lo que quiere es porque “su razón” lo
empodera y no lo lomita a llegar a su objetivo.
Entonces si “tu razón” te impide lograr lo
que quieres, es momento de revisar tus creencias, los pensamientos que emites a
raíz de ellas y las acciones que tomas a raíz de lo que piensas. Detente un
momento a reflexionar con que resultado estás peleado, adónde no estás
llegando.
Toma en cuenta que siempre puedes hacer
algo para cambiar una situación si te haces responsables del cambio y si quieres
hacerlo realmente.
¡Ah! Antes de que se me olvide hay otra
manera en la que los coaches hacemos esta pregunta, la dejo a tu consideración:
¡¿Quieres tener razón o ser feliz?!

